En nuestro caso es la variedad "empeltre" la que llena los olivares de nuestra comarca.

Su aceite se caracteriza por una baja acidez, color amarillo oro, sabor suave, casi dulzón, que lo hacen muy apropiado para su consumo en crudo en todo tipo de ensaladas y aliño de platos de cocina.

Es un árbol de gran soporte que se desarrolla bien en terrenos secos y no muy fríos, de producción irregular. La maduración del fruto se completa en el árbol, con lo que el aceite alcanza su pleno desarrollo y los máximos niveles de aroma y sabor.

Después de todo un año cuidando el olivo, llega el invierno, y con él, la recolección de la oliva, que ya madura cuelga de las ramas de dos años. Es un trabajo que se realiza con la ayuda de la familia y de los amigos.

Actualmente se esta consiguiendo mecanizar el trabajo, lo que permite mejorar la calidad del aceite al recoger la oliva en su mejor momento y poder procesarla en el mismo día.

Pero la "reunión" se sigue produciendo y es el dueño el que debe llevar y preparar la comida para todos los que han ido a ayudar. Aun en este trabajo duro y penoso hay espacio para el recreo.

En el Bajo Aragón se cultiva el olivo desde antiguo, en pequeñas explotaciones familiares, siendo un bien preciado que se cuida con esmero. Cuando ya se ha recogido la oliva se vende al molino.

El agricultor se llevara el aceite que necesite para ese año y el resto quedara en la almazara para su comercialización, siendo el volumen del que disponemos de un 70% del total de producción.

De nuestros mayores aprendimos a valorar el aceite, de sus consejos, las maneras de extraer un buen aceite, la higiene y la rapidez en la molienda.

Las maquinas actuales permiten una mayor calidad del aceite, al procesar la oliva con rapidez en medios asépticos, sin la intervención manual del molinero, y evitar las engorrosas prensas hidráulicas de higiene complicada. La tecnología actual nos permite una mayor calidad, y asi nos lo corroboran nuestros mayores.

Elaboración